Clima, Flora y Fauna

Clima

“…me abrí camino por la pegajosa tierra lentamente, cabizbajo, mi capa de piel de perro alrededor del cuello para proteger me garganta del húmedo viento cargado de polvo. Mantenía los ojos fijos en el suelo por temor a caer en una de esas profundas zanjas rebosantes de barro helado. Pero incluso así intentaba caminar más rápido. Solo quedaban unas pocas horas antes de la oscuridad total, y debía darme prisa en llegar al Stallite si quería tener la más mínima oportunidad de volver a ver la luz del Dios Sol…”

El Cataclismo provocó dramáticos cambios en el clima de la Tierra. El Velo Negro, la nube de polvo que cubre el cielo ha convertido la Tierra en un mundo frío y oscuro. Lejos de los rayos de luz, la temperatura rara vez sobrepasa los 10º C en las zonas ecuatoriales, y puede descender hasta –40º C por la noche en las anteriores zonas templadas. Las tormentas de granizo negro azotan regularmente las caravanas de osados nómadas que recorren los caminos de un Stallite a otro. La lluvia también es negra, y a veces ácida, así que la exposición ha de ser mínima.

Privada de luz, la mayoría de las plantas no pudieron seguir realizando la fotosíntesis, condenando a muerte a muchas especies animales u reduciendo la cantidad de oxígeno en aire. Puesto que el suelo está cubierto de fino polvo gris, las tormentas de arena y polvo no son un fenómeno extraño. La asfixia es el castigo para aquellos lo bastante despreocupados como para que les coja la tormenta. Uno de los peligros más graves siguen siendo los depósitos de una sustancia negra, latente y burbujeante, que salpican las regiones desérticas. Se dice que un destino peor que la muerte aguarda a todo el que lo toque y sobreviva.

Tras el Cataclismo, muchos volcanes dormidos se activaron una vez más, y de vez en cuando resoplan espirales de humo y escupen nubes de ceniza y ríos de lava. Y lo que es peor, varias plantas nucleares y de reciclaje quedaron destruidas en el desastre, inundando vastas regiones de tierra con polvo radiactivo. Estas regiones y aquellas con elevadas concentraciones de sustancia negra, han sido bautizadas por los habitantes de Dark Earth como “Zonas Mortales”.

Flora y Fauna

“… El perro yacía esperando, en silencio, oculto entre los grupos de setas de sombrero gris. De vez en cuando, un pájaro aterrizaba sobre una de las grandes setas, picoteando unos pedazos antes de alejarse volando. El perro no se movió. Sabía que no tenía posibilidad alguna de alcanzar al pájaro antes de que echara a volar. Al poco rato, sin embargo, su mirada captó otro movimiento entre la escasa vegetación, un fugaz quiño de una piel gris leonada, moviéndose apresuradamente entre dos pequeñas plantas negruzcas. Su hocico comenzó a palpitar, sus músculos se tensaron bajo el pelaje negro de sus patas. Esperó unos segundos más y saltó como impulsado por un resorte. Su víctima, una gorda rata peluda, no tuvo tiempo para reaccionar. Con un chasquido de sus fauces, el perro le rompió el cuello a la rata antes de engullirla. Alimento, pero no suficiente. Irguió la cabeza y olisqueó antes de volver a tumbarse pacientemente en espera de su siguiente presa. Hoy no le había ido mal, considerando las circunstancias, pero sin duda tendría que buscar un nuevo lugar mañana… “

Dark Earth sustenta poblaciones drásticamente reducidas de plantas y animales, debido a la catástrofe ecológica provocada por el Gran Cataclismo. Las plantas supervivientes son especies resistentes que sobreviven con poca luz, como las algas, líquenes, y hongos, ahora convertidos en una de las principales fuentes de alimento para humanos y animales. Las únicas plantas de clorofila que quedaron, son aquellas que pueden sobrevivir con poca luz, y son de color oscuro, en un abanico que va del marrón a negro, acentuando el siniestro aire de desolación de las salvajes Tierras Oscuras. Unos pocos Stallites poseen invernaderos donde unas cuantas plantas y flores subsisten en su forma original. En Dark Earth, el regalo de una rosa es un raro acontecimiento reservado para un puñado de privilegiados.

Como era de esperar, la desaparición de gran parte de la vegetación ha causado estragos en la cadena alimenticia. Todo animal, desde el más pequeño al más grande, sufrió terriblemente al despertar del cataclismo. Los grandes herbívoros, como caballos, ganado y elefantes, fueron los primeros en morir por decenas de millones. Debido a la escasez de presas, los carnívoros también perecieron en grandes cantidades. Los omnívoros fueron quizá los que más duraron, pero a pesar de todo, muchos murieron de hambre, frío o enfermedad. Muchos animales, como pájaros, monos, chimpancés y roedores, también murieron porque los árboles y arbustos donde vivían fueron destruidos. Aunque algunas especies de insectos tuvieron una vida fácil viviendo de la vegetación marchita y podrida, los buenos tiempos no duraron mucho. Sin embargo, gracias a su increíble capacidad de adaptación, insectos y arácnidos pronto de acostumbraron al nuevo clima. Muchos de ellos viven ahora en las profundidades del subsuelo. Los que se suelen ver más a menudo en las ciudades son las hormigas, arañas y escorpiones, y ciertas especies mutantes son muy temidas por su mortal veneno.

En los años más inmediatos al cataclismo, los pájaros pudieron sobrevivir en la dura atmósfera debido a la proliferación de insectos, pero sin árboles donde anidar ni puntos de referencia para la migración, se vieron obligados a cambiar su forma de vida. Ahora, la mayoría de ellos vive en los Stallites y anida en los edificios. Los humanos les dejjan en paz, ya que las aves han sido divinizadas por el culto al Gran Solar. Los viajeros que miran hacia un Pozo de Luz Sagrada desde la distancia, ven a menudo cientos de pájaros volando en infinitos círculos, como si intentasen alcanzar al Dios Sol. La mayoría de los animales se han vuelto salvajes y siguen sus instintos. Sin embargo aún quedan algunos perros domesticados o medio mansos en los Stallites. De vez en cuando, la gente tiene como mascota una serpiente o incluso un gato. Algunos Stallites aún se las arreglan para mantener pequeños rebaños de ganado, y unos pocos son famosos por los osos amaestrados que poseen los Guardianes del Fuego.

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